La relación con la comida

¿Quién se libra de algún que otro ciclo de “atracón de comida – culpa”?

Mi forma de salir de ese círculo es de la mano de la creatividad. En este caso hice  este bodegón con uno de mis platos preferidos. Nada es casual, ni el Sushi, ni el ojo que todo lo ve culposo tras la mirilla antigua, ni los planetas de ciclo infinito. Todo tiene un significado y un proceso, incluso los colores.

La creatividad me mantiene activa: lo divertido es conseguir los “props”: la mirilla, el sushi y el libro antiguo de astronomía, después hacer todo el proceso de fotografía y  post producción. Pero además de las horas de actividad lejos de la nevera, todo estaría incompleto sin una meditación y reflexión posterior: ¿Qué hay en mi vida ahora que me ha llevado a caer de nuevo en ese patrón de comidas desordenadas? ¿Cuál ha sido el detonante? ¿Qué ciclo estoy repitiendo? ¿Soy consciente de lo que me pasa? Esas son las preguntas sin las cuales no hay una toma de conciencia para empezar un proceso sano.

Aquí van cinco recomendaciones:

1. Aceptar que es más fuerte que tu lógica.

Por supuesto que sabes que eso no es lo que te conviene, ni la Organización Mundial de la Salud, ni tu abuela hablan sin que te quedes con algo de lo que es una comida sana: si algo no nos falta es información, pero esto va más allá: se ponen en juego mecanismos aprendidos de satisfacción donde la lógica sola no tiene nada que hacer, es necesario “atacar” por varios frentes y el primero con el que hay que trabajar es con las emociones.

2. Tienes recursos para salir de ahí.

Amigos de la culpa al fin y al cabo, el propósito de enmienda y el acto de contrición van de la mano. Este es un espacio muy reducido y no se trata de un simple “tira de la nevera todo lo insano” si no es tu momento, pero sí que puedes dar unos primeros pasos. Para mí el primero es establecer una serie de comidas sanas y sabrosas y comprar los ingredientes para tener en casa . Esto lleva su tiempo, así que no te desesperes si tardas una semana en hacerlo, aunque para abreviar aquí está el punto siguiente:

3. En grupo, mejor.

Si vives con pareja o familia, lo ideal sería involucrarlos en el proceso, si no, o no pueden ahora mismo, un apoyo de amigos  o la guía de una dietista hará el proceso más llevadero.

4. Deja de ver los anuncios.

Esto es muy personal, a mí me funciona y Netflix se alegra: ¿te has fijado en la cantidad de anuncios de comida basura que hay? Y todos van quedando en nuestro cerebros provocándonos respuestas automáticas de consumo.

5. Haz un trabajo creativo.

Mi favorito, sin el impulso de creatividad qué sería de nosotros. Elige el que más se ajuste a ti: fotografía, dibujo, poema, novela, cocina, escultura, vídeo….el alma se ensancha y de ahí a cuidar el cuerpo hay un paso.

¿Utilizas alguna de estas ideas? Te espero en los comentarios.